La plaza Jemaa el-Fna y la UNESCO
En 2001, la plaza Jemaa el-Fna fue la primera expresión cultural oral inscrita en el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO: una primicia mundial que reconocía un espacio vivo, no un monumento fijo. Este reconocimiento da testimonio de la importancia de las tradiciones orales que se perpetúan allí desde hace más de un milenio.
Lo que preserva el museo
El Museo del Patrimonio Inmaterial documenta y celebra las prácticas culturales de la plaza:
- La halqa: círculo de narradores (hakawati) que actúan en darija (árabe dialectal marroquí) ante un público cautivado: un arte oral amenazado de desaparición
- Los músicos gnaoua: herencia africana subsahariana, guembri y krakeb, cantos de trance
- Los acróbatas del Souss: cuadrillas bereberes de la región de Agadir que practican pirámides humanas
- Los curanderos tradicionales: herbolarios, vendedores de remedios, herederos de la medicina ancestral
- Los encantadores de serpientes: cobras y pitones, tradición milenaria de la plaza
Historia de la plaza
Jemaa el-Fna existe desde la fundación de Marrakech por los almorávides en 1062. Espacio primero de justicia (allí se ejecutaba a los condenados a muerte), evolucionó progresivamente hacia una plaza de comercio y entretenimiento. Los relatos de viajeros europeos del siglo XIX ya describen a los narradores y músicos que aún se encuentran allí.
Su ubicación en la plaza Jemaa el-Fna permite combinar fácilmente la visita con la Koutoubia, cuyo alminar se alza a pocos minutos a pie.





